y sábado infinito
Después de llegar a eso de las 5 pasadas, el sábado sonó el móvil poco después de las 11. Hubo que ponerse los vaqueros, calzarse y echar una mano para arrancar el coche de mi hermano. Llegar a casa casi a las 12, volver a desnudarme, meterme en la cama…. y suena el fijo. Salinas. Que hay que ir a tomar algo ya. Me hago el remolón, pero me seduce con una proposición indecente; acercarnos al Guggenheim a tomar unas Estrellas. Y uno que no es de hielo, pues nada, a la ducha y a la calle. El cabrón se arrepiente, y en lugar de cruzar el puente y andar justillos, porque habíamos quedado con González a comer a las 2 en mi casa, me hace ir de pintxos por Blas de Otero. Como hambre no tenía, café y caña. Y luego caña. Y luego ya la última con González, que traía resaca de órdago a pares. Pero bueno, pasadas las 2 ya estábamos en casa, terminando yo de preparar la comida y siguiendo con las cañas.
Menú consistente en langostinos a la plancha en abundancia (kilo pa tres) y luego arroz con pollo al curry, que ya tenía cocinado y congelado y sólo había que calentar. Una botellita de rioja, y comida hecha. Y luego, al patxaran casero cosecha de Anaia-ama añada 2007. Espectacular. Sin paliativos. Suave suave, botella de litro que nos pimplanos de postre entre los tres, imaginad como íbamos. Ración de teclado y cantos con ventana abierta y vecinos mirando desde las ventanas de enfrente medio escandalizados, Salinas pinchando youtube as usual, con predominio de los Enemigos. Y a eso de las 5,30 pasadas, metro a Barakaldo, donde habíamos quedado con Fernández para ir a ver el concierto en 3D de U2 en Megapark. Un par de cervezas cada uno, y pa dentro. Con gafitas 3D que hubieran sido buenísimas para la noche, pero que había que devolver al salir. Una pena. El concierto me gustó mucho, sobre todo teniendo en cuenta que últimamente U2 me aburre bastante. Pero el directo es el directo, y ahí ganan. Lo del 3D curioso, quedaba bien.
En fin, al salir una última birra con Fernández y metro hacia Pozas, urrengo geltokia Matxitxako. Ahí cayeron un par de cubatas, momento en el que nos encontramos con los primeros conocidos, ya asustados por nuestro estado etílico a esas horas. Salimos pelín tarde, pero nos dio tiempo a tomar otra en el Bowie. Intentamos pedir música, pero no funcionó el truco del conocido del dueño y no nos pusieron. Poco importó. Seguimos hacia Galerías, Salinas y yo paramos a medio camino a tomar otra cerveza en el Muro, donde trabaja una de las ex del Chicago (ay, que tiempos aquellos, como añoramos el karaoke que nos inventamos). Probablemente entramos en la Bounty, no puedo garantizarlo, y luego quizás en el Flash. La gente fue apareciendo y desapareciendo, y a eso de las 4 que eran las 3, o las 5 que eran las 5 o que por mayo era por mayo cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor…. en fin, que JJ, Figo y yo aparecimos por Mazarredo. Y creo recordar que me lo pasé bien, a pesar del cubata que me tiró Figo entero por los pantalones y de acabar en garitos rarunos que no me sonaban de nada. Pero lo mejor de todo, el desayuno con JJ en la Tortilla. Hacía mucho que no desayunaba yo un domingo…. Seguramente volvimos a casa andando por el Campo Volantín, que matada teniendo en cuenta que JJ vive en Sarriko.
Yo me bajo en la anterior.
Y que caro es salir tantas horas, Jose. Y este fin de semana Halloween y euskalfesta tex-mex en Madrid. A seguir gastando.
Escrito el Octubre 30th, 2008 dentro de Vaya Semanita!.
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