titiriteros japoneses
Mañana sabadeña de titiriteros. Buen título para un disco de música conceptual, pero no es el caso. La historia comienza a fraguarse el jueves tras el concierto de la Zimmerband, y se termina de organizar vía sms en la madrugá del viernes y sobre todo la mañana del propio sábado. Me junto con Anaia, Morales y Señoras de para ir a la décima Umore Azoka de Leioa. Décima edición, primera para mi. Vimos primero a un par de cracks que hacían El retrete de Dorian Gray, un espéctaculo con globos y música en los que cada uno de los “actores” movía la mitad del cuerpo de un bailarín, primero en un número cabaretero y luego en un rock sesentero. Espectacular. Luego una sesión de baterías-cacharrerías, pelín aburrido, y sobre todo la última actuación de una pareja de mimos japoneses, de los que cogimos un par de gestos para la noche. Una caña en la plaza después de esta actuación, y back to Deusto a comer, en el chino de Blas de Otero.
Después de la copiosa comida vinimos a casa a por los cafés, patxaranes u orujos a elección del consumidor, y primera toma de contacto para el conciertillo que tenemos en menos de un mes en una boda de Madrid, que por mucho que sea a nivel familiar empieza a acojonar por lo poco preparados que vamos a ir. Tendremos que esperar a que estén todos borrachos para empezar… Los Morales tuvieron que retirarse relativamente pronto, ya que tenían una boda pirata por la ría, así que quedé con Salinas y González para no perder ritmo. Vimos el partido de basket y directos hacia el Bucanero para tomar la primera copa del día en condiciones. Luego una hamburguesa allí cerca y una copa por Doctor Areilza. Ya desde ahí a Pozas gritando pueblos palentinos, donde iniciamos la ronda habitual. Aunque Salinas, señora y servidor nos fuimos hacia la Gran Vía, donde habíamos quedado con los Morales a tomar algo en su boda. Hay que aprovechar las barras libres… Al cabo de un rato nos despedimos al ritmo japonés, y yo me volví bajo una tremenda tormenta hacia el Flash, ah-ahhh. Allí estaban todos, pero no aguanté más de una cerveza con esa música, así que convencí a González para volver a casa, con una última parada por Gran Vía para repetir hasta la extenuación los gestos japoneses.
Mañana jueves tocan en el Rock Star los Riders on the Storm, es decir, lo que queda de los Doors. Ahí estaremos. Y el domingo, probablemente tras una mañana de globo toca volver a Donosti, esta vez a cumplir una deuda pendiente. El Señor Neil Young! Aunque creo que en esta gira sólo toca hora y tres cuartos, cuatro o cinco canciones…. Lo que va a gozar Salinas!
Escrito el Mayo 27th, 2009 dentro de salir en Bilbao.
Escribir/ver comentarios (0)




¡Anímate! Escribe un comentario, no seas vago