sin descanso, sin verguenza, sinverguenzas.
Que fin de semana, oiga. Sin parar de viernes a domingo, y encima me dio tiempo a limpiar el congelador. Un crack, vamos.
Me apetecía tomar algo el viernes en plan tranqui, así que aproveché una invitación de Haytowell para ir a su casa a tomar unas copas viendo alguna película o similar. Antes hubo un bocata de calamares con alioli junto a Salinas y Almuzena o Azudena, no recuerdo. Subimos seguido a casa de Haytowell, donde la oferta de patxarán dejó sin validez a los cubatas, al menos en mi caso. En lugar de películas hubo tertulias, y sobre todo un flashback a fotos de quince años atrás, que se dicen rápido. ¡Quinceañosatrás! Anécdotas de antiguas vacaciones, de fines de semanas, de tiempos pasados que no siempre fueron mejores pero que vistos desde el presente sacan sonrisas, por no decir carcajadas. De las pintas ni hablamos.
Bajamos luego a la calle para seguir la ronda habitual, con música más que decente en el Azurro y visita al Bluesville, que hacía tiempo que no entraba. Y tampoco es que lo hubiera echado de menos, seamos sinceros. Última parada en el Flash hasta convencer a González de que era hora de volverse al barrio.
Antes de las 11 me despertaron del trabajo, y allí que me fui como un campeón, con una mini resaca culpa del patxarán (y sobre todo de no haber dormido lo suficiente). Toda la mañana pensando en la siesta mientras aprovechaba que había ido hasta allí para adelantar trabajo. Y cuando llego a casa y me estoy preparando la comida, llamada de Salinas. Que de siesta nada, que hacía día Guggenheim. ¿Qué es un día Guggenheim? Let me explain it…. Buen tiempo, solecico sin agobiar, y ganas de Estrella de Galicia en la terraza que está junto al susodicho. Así que fue acabar la comida y salir al Amarillo a por café y patxarán, y desde allí recorrer el trayecto hasta el museo. Una vez allí, una ronda sentados y otra tumbados sobre la hierba mientras escuchábamos canciones de Neil Young. Calentando motores. Lástima del servicio, que deja mucho que desear (por segundo año, habría que despedir al que selecciona el personal).
A media tarde ya es hora de dirigirse hacia Pozas, con parada técnica en García Rivero. Como el Gaztandegi estaba cerrado, a probar otros de la calle hasta que abrieran. Mala elección la mía del txakoli, o más bien insuficientemente frío y pelín pasado, porque a mi el txakoli me gusta. Una caña luego, y ya por fin la Estrella de rigor en el Gaztandegi con un olor a pintxos de quesos recién sacados que hubieran impedido entrar a más de un amigo. Peor para ellos. En esas llegó González, y ya nos fuimos los tres al Matxitxako. A partir de ahí empezaron a llegar todos, y entre gin tonic y gin tonic me escapé con Haytowell a un chino a buscar alguna tontuna para la noche. El mini-teclado que compramos era lamentable y no nos lo quedamos, pero si nos llevamos una estupenda pandereta, una segunda harmónica y sobre todo un timbre de recepción, un inventazo. Ya lo habíamos visto otro día, pero no pudimos comprarlo porque íbamos a una boda. El sábado era su día.
Con pandereta y timbre en mano nos volvimos a terminar el gin tonic y pedir otro más, al que siguió alguno más. Para ir a pedir a la barra había que llevar timbre, y eso vale para todos los bares de la noche. En algunos hizo más gracia que en otros, como Sergio que se descojonaba y actuaba en plan Tricicle. Ni sé el tiempo que nos quedamos los Salinas y yo allí, pero acabamos luego en el Azurro, y luego en el Senador, y luego en frente del Senador, que tenían colgado un cartel de Estrella de Galicia como colaborador de alguna fiesta o cosa rara… No pude resistirlo, y hasta me sentí obligado de mandar un mensaje a Salinas por si se volvía desde la cama… No fue el único mensaje de la noche, pero si el único que no llegó. Vi al día siguiente el aviso de “imposible enviar”. Desde allí seguimos para acabar en el Flash one more time. El chorra de González acabó regalando la pandereta, no sabe decir que no. Más le vale reponerla para mi vuelta a las canchas dentro de tres semanas…
El domingo no había que madrugar, gracias a dios. Aunque tampoco es que aprovechara para descansar demasiado. Había que limpiar el congelador, cocinar lo que todavía tenía dentro y empezar a preparar ya la fiesta musical madrileña, que se nos echa el tiempo encima. Y lo más importante, había que estar listo a las 6 para ir hacia Donosti. Porque el domingo tocaba ser joven, Neil.
Escrito el Junio 2nd, 2009 dentro de salir en Bilbao.
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Commentarios
Comment from garret
Fecha: 4 Junio 2009, 7:02 pm
El domingo tenías que haber madrugado porque hizo un día espectacular. El que pudo reinar y el que escribe fuimos a Oriñón, sí, a la playa, y lo gozamos. Una hora escasa después de nuestra llegada aparecieron Figo y Salva, un colega suyo, con el que nos partimos de risa escuchando historias de amigos suyos, que si el post-it del año 76, que si la mierda acumulada en la entrada de servicio de una casa de lujo…. bueno, un descojono. Por supuesto, estrené la temporada de verano con un bañito en el Cantábrico, el agua estaba muy agradable. Y a eso de las 6, vuelta a casita!
Comment from kique
Fecha: 3 Agosto 2009, 8:33 pm
me encanta el programa siempre me desvelo viendolos aca en monterrey- mexico aca los veo por cable y esta super padre el programa en especial ancxon maite y azunxi esta loquisima como cuando quiere ke la atropellen para indemisarla ja es de lo mejor sigan asi




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