se acabó lo bueno
Pues sí, ya estoy de vuelta de mis vacaciones en Cartagena y alrededors. Una semanita que se iniciaba el pasado viernes, con la esperanza de llegar a Murcia para repetir el concierto de Quique González, Ariel Rot y Calamaro. Después de un viaje en bus a Madrid, y otro autobús para llegar hasta la T4 de Barajas (qe más vale ir con tiempo, porque como te toque una puerta de embarque de alguna esquina no llegas) me encuentro después de esperar un rato (pequeño retraso) con la sorpresa de mirar atrás y econtrarme a los argentinos. Sorpresa relativa, porque tenía la esperanza de que cogieran el vuelo ese mismo día, pero sorpresa al fin y al cabo.
No soy de mitos, pero reconozco que me puse nervioso. Cogí el especial Calamaro de a revista efe-eme que habia comprado uno minutos antes en el propio aeropuerto, y me acerqué a que me la firmaran. Ni sabián que había salido ya, así que se pusieron los dos a revisar todas las fotos página por página, con cara de felicidad, como cuando miras con amigos álbumes de fotos antiguas y de viejos amigos comunes; comentarios, sonrisas, niños disfrutando… Les saqué unas cuantas fotos mientras ellos miraban la revista, que luego me firmaron; se despidieron amablemente de mí, deseándome un buen viaje, que realmente yo había adelantado al viernes, sacrificando el fin de semana del Festival en Donosti, para volver a verles. Pero cosas de la vida, al final por problemas de horarios de mis anfitriones, fue imposible ir al concierto. Confiemos al menos que Quique toque por Santander pronto, como me comentó en Salamanca su amiga.
Eso sí, esa misma noche catamos las fiestas de Cartagineses y Romanos: un recinto más o menos amplio, con casetas ambientadas en la época (en lugar de txoznas) y los de las comparsas (allí son legiones) disfrazados según su propia legión. Original, pero el ambiente nada que ver con fiestas de Bilbao, y encima no saben preparar cubatas, o por lo menos carecen de los medios necesarios (vasos anchos). Repetimos el sábado (algo mejor) y el jueves (aún mejor, aunque no sé si compensó la resaca del viernes).
Eso sí, el día grande era el sábado, que seguro que fue irrepetible, el mejor con diferencia, como pasa siempre que te pierdes un día cualquier tipo de evento (o al menos, eso es lo que dicen los que sí estuvieron)
Muy buena gente por Cartagena, la verdad, con reuniones en casas, al aire libre, cantos con el acompañamiento de una guitarra, largas charlas y sobremesas…. Echare de menos ese ambiente en el duro invierno de Bilbao
Escrito el October 2nd, 2006 dentro de música/tv/cine, de viaje.
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