El domingo empecé a ver Cómo conocí a vuestra madre. Había leído buenas críticas, pero no me llamaba. De hecho, ni sabía de qué iba. Hasta que decidí que había que darle una oportunidad. Bien hecho! Miércoles noche y ya me he ventilado la primera temporada, 22 capítulos de 20 minutos, lo que hacen unas siete horas y media desaprovechadas viendo la tele en el ordenador desde mi cutre-sofá-cama unipersonal de Ikea en mala postura. Pero las he gozado, por varias razones. En primer lugar, porque es una serie divertida, sobre un grupo de veintimuchañeros que se dedican básicamente a salir de fiesta. Me he sentido parcialmente identificado (si no fuera porque los 30 quedaron ya atrás). Segundo, por los recuerdos que me ha traído el vocabulario. Hay palabras o frases que en un personaje siempre me sacan una sonrisa. Me pasaba con Samantha Jones en Sexo en Nueva York; cada vez que decía “fabuloso” a mí me hacía gracia. Pues aquí hay varias frases hechas, pero sobre todo una palabra que usan a todas horas: AWESOME. Aparte de ser una palabra divertida, me ha traído muchos recuerdos de mi época americana, hace ya diecisiete años, toma ya. Mi “hermano americano” la utilizaba muy a menudo, y prácticamente no la había vuelto a escuchar desde entonces. Y aquí es a todas horas. Además, lo bueno de ver series “viejas” es que una vez acabada la primera temporada, puedo ponerme con la segunda a partir de mañana; nada de esperar meses y meses a que empiecen los nuevos episodios, como…..
Con Prison Break. El lunes pasado se estrenó la cuarta temporada con un episodio doble ya fuera de las cárceles. Ni fu ni fa los dos primeros, pero el de esta semana ya ha empezado a distribuir dosis de adrenalina a diestro y siniestro. Me ha gustado, y la cosa promete a partir de ahora.
En cuanto a fines, la semana que viene es la season finale de Weeds. Una pena, cada día me gustan más Andy y Shane (prefiero a Shane McCutcheon de The L Word, pero este mola también). Y las entradas son siempre obras de arte. Menos mal que para compensar empiezan las nuevas temporadas de casi todas las series americanas.
Y aparte de House y Lost, este año espero con ganas la de Pushing Daisies (Criando Malvas en castellano, creo que la va a dar la primera). Una mezcla de Amelie con…. Amelie? En algunos foros decían que con Charlie y la fábrica de chocolate, no la he visto. No sé, muy pastelón quizá, pero me gusta. Muy original, muy colorida, y un planteamiento demasiado complicado de creer. ¿Podríais convivir con alguien sabiendo que si le tocas se muere? ¿Podríais tener una pareja y no tocarla, ni siquiera rozarla, jamás? Ellos lo hacen, pero claro, son las desventajas de resucitar a los muertos. Haber elegido susto.
En fin, este fin de semana Villarcayo. Me temo que puede ser le-gen-da-ry
El fin de semana comenzó pronto, ya que el jueves quedé con Bradshow para tomar algo y celebrar su cumpleaños. Rememorando el primer regalo que le hice, catorce años atrás, le obsequié una botella de vodka (con vaso incluido de atrezzo), ahora que tiene casa nueva y poco presupuesto para salir. Lo pasamos muy bien, pero no es serio llegar a casa con un medio pedo un jueves. O sí? Volvemos a ser universitarios? Creo que convencí hace unas semanas a Rubén para empezar a salir los jueves en plan tranqui, tendré que confirmarlo.
El viernes por fin fuimos Salinas y yo a conocer a la primogénita de Albil. Muy mona, pelín llorona, y por lo visto bastante tragona (sí, ha salido a padre). Le regalamos un peto negro de Led Zeppelin, para que vaya marcando personalidad. Otra cosa es que se lo pongan. Unas pocas cañas por aquí, esperar a los clásicos tomando otras, luego la ruta habitual y huida a destiempo (debería haber sido antes) después del Bluesville. La parada novedosa en García Rivero para triscar una botella de vino creo que no fue una gran idea a la postre.
Pero bueno, el sábado por la mañana llamó Haytower para confirmar si habíamos quedado a comer. De hecho no, pero todo es cuestión de volver a moverlo, así que tras convencer a Salinas nos presentamos a eso de las 2 en el Amarillo. Una cerveza y al mítico Wok (que invento el wok, frase para la posteridad) a comer. Agua para beber, no? Pues no, Salinas quería vino. No llegó a beber ni media copa, así que servidor tuvo que hacerse cargo del resto. Así estaba yo luego. Marchamos a mi casa a ver un rato el tenis, intentar echar un poco de siesta, un poco de youtube… Luego vino Rubén, y cuando salíamos de casa y pasamos por la Parra…. kinitazo! Por los viejos tiempos!. Inconscientes…. me sentó fatal. Luego taxi y a repetir rutas, empezando por Pozas. Hubo suerte y por un descuido me quedé fuera del Flash, así que aproveché para irme a casa.
El domingo cumplí mi compromiso con mis sobrinos y les llevé a ver Wally, cuya primera parte me recordó a La Carretera, el tétrico libro de Cormac McArthy, pero desde una perspectiva alegre (que es Disney, oigan). Me gustó mucho la peli, pero hacia la mitad empecé a sentirme mal por dentro, lo que se llaman efectos secundarios de la resaca y no echar siesta. Fui mejorando y hasta conseguí ir a la partida de Quasar para ir cogiendo la forma para un próximo duelo ante los Azurro Blues.
Pero está claro que hay que beber menos. Más aguas y zumos, menos cervezas y cubatas. Más sentido común. Aunque elegí un mal momento para beber menos alcohol, con la visita de este fin de semana a Villarcayo. Lo dejaremos para el siguiente.
Mi señor padre me inculcó la aficción a los caballos, que luego perdí con el tiempo. Pero yo creo que uno de estos sí me voy a comprar. Después del invento, lo mejor los comentarios y las golondrinas. Dedicado a Albil, para que se le alegre más el día entre cambio y cambio de pañal.
Sábado de “madrugón” para llegar a comer a Valladolid. Fue en base a raciones, tapas y sartenes varias. Regados por abundante cerveza y tinto, y seguido de helados y patxaran. Acabamos a eso de las 6 o 7 entre esperas y paseos de un sitio a otro, pero estuvo bien. Mientras todos se quedaban a echar siesta en el hotel, Figo y yo comenzábamos nuestra marcha hacia el Polideportivo Pisuerga, donde tocaba el maestro Andrés. Enésima vez que le veo, siempre ha merecido la pena. Pero yo creo que cada vez está mejor.
Nada más llegar, cuando íbamos hacia taquilla para comprar las entradas se nos acercaron un par de chicas preguntando si íbamos a comprar entradas. Les sobrarán, pensé, y querrán colocárnoslas. Pero no, directamente que nos las regalaban, que tenían invitaciones y ninguno de sus amigos/as habían querido ir. Qué triste, que gentuza…. pero que bien nos vino. Entramos by the face, y sin hacer cola. Que al igual que en Bilbao, hubo retraso en la apertura de puertas y todo fue con retraso. Así que una vez dentro, un par de katxis de cerveza mientras tocaban los teloneros (acompañados de un sitar indio, que bueno) y charla con las invitadoras, a las que una vez salió Andrés abandonamos a su suerte. Y bajamos a la pista. Y sonó El Salmón, y la luz se hizo una vez más. Qué espectáculo! Me ha gustado la crónica de El Norte de Castilla, así que mejor la leéis allí. Amigué con un par de treintañeros que teníamos al lado, cantamos un par de canciones a la mujer de uno de ellos vía móvil, le puse casi 20 minutos de concierto a Ibón (gran oferta la 60×1 de Vodafone) y porque no me cogió Nico… La gocé, vamos. Arrancó con El Salmón y Los Chicos, tocó otra vez El Día de la mujer mundial y Jugar con Fuego, volvió a salir Urrutia, que esta vez cantó además de Te quiero igual la mítica Al calor del amor en un bar (en Bilbao fue Cuatro Rosas). No hubo Junkera vallisoletano. Y nos faltaron las peticiones. Llevé un par de carteles, con Abuelo Miguel y No tan Buenos Aires. Estábamos pelín lejos, no creo que llegara a leerlos. Y si lo hizo, pasó de largo. Así que en un momento del concierto, ya hacia el final, empecé la maniobra Forenskin, pasando el cartel hacia alante y pidiendo a la gente que lo siguieran acercando hasta llegar a primera fila. Avanzó bastante, pero no lo suficiente.
En fin, que la gozamos. Y a la vuelta, cuando esperábamos al bus, volvieron a aparecer las muchachas que nos dieron las entradas, y nos acercaron hasta el centro. Luego ya conectamos con el resto de la banda y allegados locales en una noche curiosa, con gorros de St. Patricks y la mítica Talavera de la Reina (llevaba pegatina a la espalda) gritada a cuatro pulmones a la menos excusa durante toda la noche. Risas habituales en entornos distintos, siempre recomendable. Hay que viajar más. Que nos quiten lo bailao.
Tras el “madrugón” de las 11.30 hemos desayunado directamente de tapas one more time, en un aperitivo comida que nos ha permitido salir antes de las 3 ya comidos, con una espectacular última ronda en la Plaza Mayor consistente en 4 aguas y 2 coca colas. Sin palabras, se me ha olvidado sacar foto. Eso sí, antes sí habíamos tomado algunas cervezas y hasta Martinis, pero han predominado las aguas. Y los torreznos. Luego un café, travesía sin apenas tráfico y llegada a casa a eso de las 17,30, mejor de lo previsto. Y teniendo en cuenta que ahora estoy destrozado, una vez más puedo decir eso de “marcho pa cama”.
Mañana es septiembre, y sigo con estos pelos.
PD. Comunicación entre coche1 y coche2 vía walki-talkies. Impresionante, lástima que el volumen de los radio-cds no tengan función mute cuando entra la tontuna de turno desde el otro coche. Lo dicho, hay que hacer más excursiones de estas.
Bueno, después de la complicada vuelta a la rutina post-marijaia y un viernes light con tragos largos en el Churchill, Compañía del Ron y Azzurro y en casa a la 1, mañana tenemos la excursión a Valladolid. Calamaro one more time. No creo que defraude, y lo que seguro que no va a defraudar son las risas pre y post concierto, ya que con la tontería vamos 7 a Valladolid, aunque al concierto creo que sólo 2. Ellos se lo pierden.
Hemos quedado a las 11 de la mañana, con tontunas varias a improvisar. No me quita nadie mi pegatina trasera con el leit motiv de cómo se va a Talavera de la Reina de Inglaterra. Y el folio/cartel din A3 con un par de canciones de Calamaro, en plan peticiones tipo Springsteen (”hemos creado un monstruo” debió decir el Boss en Barcelona, según me ha chivado Albil). Creo que voy a llevar OK Perdon, que la toca siempre pero por si acaso, y en plan extravaganza No tan Buenos Aires. En Salamanca ya escuché Elvis está vivo, y en el último de Bilbao Jugar con fuego y El día de la mujer mundial. Por si acaso me llevaré otro para Con Abuelo, que tampoco la he escuchado en vivo (la escuché en vivo, debería empesar a decir, pues mañana toca hablar en argentíno)
Saquen los paraguas por Pucela, mañana tengo dos horas de cántico entregado.
Qué ritmo; mal que me pese he de reconocer que necesitaba que se acabaran ya las fiestas. El domingo no era persona. Bueno, el domingo desde las 14,30 o similar, que es cuando el cabrón de JJ me sacó de la cama con una llamadita a destiempo. Porque hasta después del partido de basket aguantamos. La noche prometía, como bien dije, y no defraudó. Para nada.
Evidentemente la botella de patxaran no ha sobrevivido a MariJaia, y para las siete o similar ya dio sus últimos coletazos, lo que marcó la hora de salir de casa. No pudimos hacer las camisetas, porque González iba a traer la impresora (y de hecho la trajo hasta mi casa pero una hora más tarde, cuando no había nadie) pero ya pasamos de esperar, así que se quedarán para estrenar este fin de semana en Valladolid, a donde nos vamos varios de fiesta, yo a ver a Calamaro. Milagrosamente he convencido a medio mundo para que vayan de fiesta a Valladolid, y yo así me puedo ir al concierto, al que sólo Figo se apunta. Ellos se lo pierden. Si nos preguntan, estaremos de despedida del señor que se va a casar con la Duquesa de Alba. Y si no, llevaremos pegatinas para dejar constancia, como el pasado viernes aquí.
Total, que quedamos con Haitowel (el artista antes conocido como Santy o Ynclan) en el bar en el que ha empezado a currar Amparits. Y tras una caña yo, agua él y una caña que fue incapaz de catar Salinas, marchamos en busca de unas corbatas negras, misión imposible en un Bilbao cerrado a cal y canto. Por un día tendríamos que ir sin disfraz o al menos adorno absurdo. Así que lo único que podíamos hacer era empezar a beber. Fue uniéndose el personal poco a poco, mas sin descanso, y aquí es cuando toca poner el mayor pero a todas las fiestas y sus responsables:
QUE QUITEN YA LOS FUEGOS ARTIFICIALES. . Como ya decíamos en nuestra campaña el año pasado, que dediquen ese dinero a una edición de invierno de la Aste Nagusia. Bueno, vale, hay niños y tal que les gustan los fuegos, no se pueden quitar, hay que ser tolerantes…. Vale, pues que los dejen. PERO QUE NO ME CIERREN EL ACCESO AL UMORE ONA!!!. Todos los días igual, la calle cortada. Coño, que los fuegos empiezan a las 22.30, no a las 21.45. Que lo único que queremos es entrar en un bar y no salir de allí hasta que acaben los fuegos. Pues nada, misión imposible. Por cierto, como se han sobrado con la música en el Umore este año, en el que además han alicatado los baños (saqué una foto, pero es un poco absurdo ponerla; aunque bueno, este es un blog absurdo, igual la subo luego). Así que el sábado tuvimos que huir hacia el Casco Viejo, que tampoco fue mala opción.
En uno de los bares que han cambiado de nombre y por dentro también la decoración, aunque no el camarero y supongo que dueño, había varias fotos de rockeros clásicos por la pared, y una especie de mini-altar para Janis Joplin. Y lo vi claro; yo que soy más de dioses y diosas paganas tengo que hacer uno en casa de MariJaia, con su foto y la letra del himno/loa/oración para recitar todos los días al levantarme y acostarme.
Acabados los fuegos y tras tomar algo rapidito en un par de txoznas, Salinas y yo abandonamos al resto para ir al concierto de Travis. No demasiada gente, se estaba bien, y el concierto me gustó. Pelín paradete, pero es que es Travis. El ritmo lo daban en la sesión reggae a la que fue Anaia en la Plaza Nueva. Y hacía mucho que no escuchaba Beautiful Ocupation, que mola bastante. Hicimos un poco el gamba, saltamos, uno de seguridad nos pidió que le hiciéramos un porro (a buenos fue a pedir) porque estaba currando y no le podían ver haciéndoselo, echamos risas…. Se nos juntaron Amparits y la hermana de Vanesa, pasamos por casa de Salinas a que programara el vídeo (no sé si en VHS o Beta) para grabar el tercer y cuarto puesto y la final de basket, por la mía a cambiarme por una camiseta de manga larga -que luego dio bastante juego a última hora- y picar algo, y ya volvimos al meolllo.
Mucho de aquí para allá, de allá para acá, risas varias, tontunas indiscriminadas, y ya a última hora, abandonado por Salinas y la mayoría de mis congéneres por las promesas de unas horas de sueño, me junté con la cuadrilla de Anaia para terminar la noche, o al menos hacer tiempo hasta la hora del basket. Les rayé lo indecible con la canción La reina de inglaterra, que no me he quitado de la cabeza desde el concierto del domingo pasado de los Sol y Nieve, que de hecho motivó un debate sobre la absurdez de la monarquía entre González, Figo, Salinas y servidora en la vuelta a Deusto del jueves. Si unas horas antes habíamos tenido la buena nueva de la primogénita palíndroma de Albil y Señora, a eso de las 6 o las 7 las nuevas eran de bodas rickenbackianas. Y yo felicitando por anticipado, que crack.
En fin, que tras los últimos gintonics y la última parada (primera y única estas fiestas) en la Tortilla, cogimos un bus de vuelta a Deusto unos cuantos. No convencí a Ibon y señora (como odio la palabra cari, que como mi padre bien dice es motivo suficiente para solicitar un divorcio, y en cambio como me gusta decir y señora) de que se apuntaran al partido, ya que creía que me iba a tocar verlo solo, pero ellos tampoco de que no me fuera de Bilbao el año que viene. Y sí convencí a Sagas. Además desperté a Salinas para que no se olvidara de venir, me llamó Haytowell para confirmar que estábamos, llamó también Ortega que no había salido, aparecieron más borrachos que nadie Garret y Figo, y cada uno que venía con más desayuno. Tengo la casa llena de palmeras, bollos y demás repostería variada, aparte de la que comimos al momento.
Del partido no me acuerdo mucho, creo que ganó Estados Unidos por diez o así, pero risas echamos….. Por los suelos todos. Bueno, sobre todo los que no cabíamos en los sofás y lo vimos en el suelo literalmente, claro. Partidazo, emoción, risas, casi me quedo dormido en varios momentos, más risas, gritos… Pobres vecinos. Y pobre yo, que tenía la casa después de estos días que daba pena, e incapaz de recoger nada al levantarme el domingo. Pero bueno, hoy a las 7 lo he dejado bastante decente. Lo peor es que todos los cabrones no se iban a casa después de acabar el partido, querían más fiesta, incluso proponían hacer tiempo para ver la Fórmula 1. Yo ya dije que hicieran lo que quisieran, pero que yo me iba a la cama. No sé si alguien se quedó de fiesta.
Y me llama ahora Salinas para recordarme que mientras esperábamos nos tiraron un cubo de agua encima. Igual eso fue lo que determinó que pasara por casa a cambiarme. Jaja, como se me podía haber olvidado. En fin, que menudas fiestas, Jose, menuda semana, menuda Aste Nagusia. Y que cumplamos muchas más.
Y de propina, el temazo del Grupo de Expertos Sol y Nieve: LA REINA DE INGLATERRA. Estoy deseando coger un coche y preguntarle a alguien como se va a Talavera de la Reina de Inglaterra.
PD. A pesar de mis temores por lo mal que estaba ayer, he aguantado estoicamente el tradicional partido de basket de los lunes, así que ya he quemado por lo menos todo el alcohol del jueves y hasta el mediodía del viernes. La desintoxicación es posible.
Después de una comida casera en base a pulpo y empanada, cuando estábamos pasando al helado, aprovechando que había botella de patxaran encima de la mesa y que tenía una cuchara sopera en la mano Salinas ha cogido la botella, la ha llenado de ese líquido morado que tanto le gusta y se la ha tomado cual jarabe. Comenta que una cada ocho horas es muy recomendable. El problema es que la segunda ha caído y está ahora camino de la cocina por la tercera. Luego creo que cogerá un vaso e irá a por el record olímpico en la prueba estrella de las olimpiadas vascas. Alguno luego va a intentar ganar el oro en la modalidad de “noches seguidas saliendo sin pillar”, pero aunque tenemos opciones es una prueba complicada.
Y sonando Los Planetas en youtube. Y la primera copa, después de unas cuantas cervezas, es inminente. Y son las 16.30.