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    courses: Master Finanza

    dj Jose, hoy en el Azzurro

    Pues eso, que hoy a partir de las ocho y hasta que Azkuna dicte el cierre a eso de las dos treinta de la madrugá, tendré el inmenso honor de pinchar la música en el Azurro (como llegar). Puede ser el comienzo de una nueva idea, contar cada semana con la colaboración de alguno de los fijos del bar para que ese día (o al menos durante un par de horas) elija su música, por turno rotatorio equipo rojo equipo azul. Ahí queda la idea.

    Y si cualquier persona detrás de una barra obligatoria y taxativamente ha de llamarse Jóse (con acento en la o), para este debut me convierto en DJ Jóse, así que si alguien quiere pedir algo ya sabe como dirigirse hacia mi persona.

    Y tras la tontería, lo prometido: un avance del setlist, parte de lo que sonará esta noche. He intentado organizarlo por horas, con algunas canciones fijas y otras por decidir, amén de los añadidos de última hora o lo que tengo que coger de los discos duros locales (Who, Led Zeppelin, Creedence…). El orden dentro de cada hora no está decidido. Se puede ampliar la imagen.

    dj jose
    dj jose by javiron on Zooomr

    Así pues, sean todos bienvenidos al Club de los Imposibles, esta noche, en el Pub Azurro, Telesforo Aranzadi 2 (creo). El espectáculo va a comenzar

    del peligro de los toboganes y de músico invitado en el Azzurro este viernes

    El sábado teníamos excursión a Villarcayo, como ya había anunciado. Llegamos con retraso, como estaba previsto. Aunque con tiempo más que de sobra para tomar unas rabas y un par de cañas en el pueblo antes de dirigirnos a casa de JJ, que ya estaba empezando con el fuego necesario para la barbacoa. Comida sana por todos lados, como no podía ser de otra manera. Y como hacía una fresca más que digna, tuvimos que comer dentro de casa. Vino, cerveza, no sé si alguien bebió algo sin alcohol… pero más o menos controlando. Unas copas mientras jugaban la partida de cartas, yo medio sesteando, luego charlas, partidas de wii…. lo normal en estos casos, vamos. Según avanzaba la noche nos fuimos a mi casa a seguir con la previa, con más cerveza y alguna copa extra, hasta que a eso de las 12 decidimos iniciar la marcha hacia el pueblo con el fin de coger un bus que nos lleve a fiestas de Espinosa.

    Unos van saliendo, otros van recogiendo, y otros para hacer tiempo no tienen mejor idea que tirarse por el tobogán que hay en el jardín. Un tobogán de cuando yo era niño, me acuerdo de cuando lo pusieron mis padres y mis tíos. Lo que no recuerdo es que fuera tan peligroso. Porque Rubén bien, sin problema, pero Garret se debió tirar con miedo y de alguna forma rara, porque al golpear el suelo empezó a quejarse del pie. Algunos ya estaban en el coche y hubo que avisarles, sin que al principio me creyeran. Un esguince, igual algo más. Rubén llamando a la ambulancia, y Garret quejándose sin consuelo, notando como que algo no encajaba. Llegó la ambulancia, y no tenía buena pinta. Se lo llevaron al centro médico, y seguía sin tener buena pinta. Allí ya no le acompañábamos todos; algunos tuvimos que sacrificarnos e ir al Ghost a tomar una cerveza. Y ya dábamos por hecho que nos tendríamos que quedar toda la noche en Villarcayo, cuando llega la llamada de JJ. Que no hay nada que hacer, que parece roto y le tienen que llevar a Bilbao a hacer placas. Y como en la ambulancia no podía ir nadie, todos a Espinosa. A homenajear a la víctima.

    Según llegamos, ronda de peñas/txoznas alternadas con pubs y bares de distinta índole. En las primeras peñas, katxis de cerveza. En los pubs, copazos. Y en el primer pub, Rubén pide el Ballantines-cola de Garret como primer homenaje, para beberlo entre todos. Casi vomito, que mal me sabe el whisky. En ese primer pub sonó Walk the line, que no sé que pintaba pero nos animó (que contradicción). Seguimos el homenaje bailando como él, soltando sus frases, y en el caso de Figo, que llevaba una caraja de órdago a pequeña y juego, entrando a todo lo que se movía y no se movía. Infructuosamente siempre, como suele ser habitual cuando uno es incapaz de articular dos palabras con un mínimo de coherencia. Recalco que dije palabras, ni siquiera frases. Y cada dos minutos, descojonándonos de la historia del tobogán. Sin maldad, pero sin compasión, sacando punta a todo. A eso de las 5 nos llegó por sms la confirmación de que había rotura de tibia y peroné y que habría que operar el domingo. Qué putada, pero ahí seguimos tirándonos por el suelo y haciendo gansadas como pequeño homenaje (la de fotos que debe tener Haytowell, cuando pase alguna habrá que poner los enlaces).

    Por supuesto, cada vez que nos encontrábamos con algún conocido había que contar la historia. Mu fuerte. A eso de las 7 ya estábamos de vuelta rumbo a la cama en dos buses distintos (no cupimos todos en el primero, y no hubo solidaridad hermanos). El domingo se veían caras resacosas, y en el caso de los que durmieron en mi casa más ya que se me olvidó poner el termo la noche anterior y no hubo valientes para ducharse con el agua fría. En la otra casa creo que tampoco se ducharon todos, aunque carezco de pruebas acusatorias suficientes. Preparamos la comida con los restos de la barbacoa y otras pijadas ya preparadas (con varias ensaladas que sólo íbamos a comer tres pero que al final devoraron todos) y casi sin acabar hubo que iniciar la vuelta, ya que Figo tenía ensayo operístico a las 6 en Bilbao, y aunque llegó finalmente casi a las 7 no era cuestión de que le echaran. Una pena, porque el domingo sí hacía buen día y estuvimos en el jardín la mar de a gustico. Y hubiera venido bien luego un café en el pueblo.

    Por la noche nos llegó la confirmación de que Garret por fin salió de la operación, y ayer mismo estaba en casa, muy animado pese a las circunstancias. Mes y medio de movilidad cuasi nula (boda de su hermana incluida) y luego rehabilitación. Pero lo lleva bien, pese a que sus padres le digan que es un inconsciente (coño, es mala suerte, cómo vas a pensar que un tobogán es peligroso????) y que en el trabajo haya dicho para evitar vaciladas que se cayó por unas escaleras (la alternativa de Rubén era que había salvado a cuatro niños de morir calcinados en un tobogán y que en el último momento se torció el pie). Le echaremos de menos en las noches de los próximos meses.

    Y a pesar de saber que tenía el pie roto, su máxima preocupación es que ya no había escapatoria: será, con toda seguridad, el número 1 de la ATP 2008. No lo lleva bien….

    Por otra parte, ya está confirmado: este viernes, 19 de septiembre, tendré el placer/responsabilidad de poner la música en el Pub Azzurro (Telesforo Aranzadi 3, frente Galerías Urkijo y junto al Bluesville). El jueves procuraré poner un avance del setlist, aunque siempre habrá peticiones de última hora e improvisaciones sobre la marcha. Las visitas serán bien recibidas.

    Por fin me han enviado la foto del tobogán; parece tan inofensivo de día…. pero por la noche se transforma a la luz de la luna y el calor de las estrellas!!!

    14.09.2008 (49)_450x600
    14.09.2008 (49)_450×600 by javiron on Zooomr

    texto invitado: Déjame atravesar la Expo con documentos

    Por Morales

    A todos nos gusta llegar a un sitio y que no haya cola. Pero hay una cosa que lo supera: llegar a un sitio con cola y no tener que hacerla. Y si ésta es kilométrica y de varias horas, mejor que mejor.
    El pasado sábado nos embarcamos la pequeña Noe y un servidor en AVE hacia Zaragoza para visitar la Expo convenientemente acreditados para la ocasión. Por fin saqué partido a mi licenciatura en Periodismo y aprovechamos el último fin de semana del evento. Mejor organizado que la de Sevilla de 16 años antes, por cierto. Recuerdo distancias kilométricas en la capital andaluza, pocos sitios para sentarse y casi ninguna fuente. Zaragoza ha andado sobrada en este apartado. Muchos chiringos para comer y baños suficientes. Los contenidos, en cambio, de inferior calidad. La de Sevilla no fue monotemática y ésta sí, lo que ha limitado a los países participantes en su ya clásica “FITUR” internacional, ahora camuflada con el medio ambiente de por medio. Pero vamos, en cualquier caso, nada justifica colas de más de media hora o de siete, como vimos a más de uno el último día.
    Pudimos de este modo disfrutar sin demora de los pabellones de Euskadi, Galicia, Madrid, Aragón, España, Alemania, Francia, Bélgica, Austria, Suecia, Polonia, Lituania, China, Japón, Kuwait, Nepal, América Latina o África. Lo mejor, el alemán, donde te daban un paseito en barca por una especie de país de las maravillas, o el austríaco, donde un par de cracks cantaban clásicos “ureleriuuus” tiroleses dentro de una enorme bola transparente con nieve. De los nuestros, poca cosa, si acaso la proyección del de Aragón.
    Degustamos estupendos bifes a la brasas en el restaurante uruguayo e hicimos lo propio con el arroz con cordero que ofrecía el hindú. ¡Qué zumo de mango con helado! Rediosss.
    Lo más interesante ocurría dentro de los pabellones temáticos. En uno de ellos, la compañía argentina La Guarda realizaba pases de 45 minutos cada dos horas de su espectáculo “El hombre vertiente”. Brutal. Hasta el punto de que a uno de ellos se le rompió el arnés hace un par de meses y acabo en el hospital.
    El Acuario gigante también resultó conmovedor, con cocodrilos, serpientes, iguanas, escorpiones, peces y bichejos de todo tipo.
    Otro reseñable fue el del “Agua Extreme”. Te avisaban de emociones fuertes no aptas para embarazadas, enfermos del corazón o enanos de metro veinte, te ponían un chubasquero y pasabas a una atracción que simulaba un tsunami. Ni pa tanto, la verdad.
    Pero, a lo que íbamos nosotros y este artículo, lo más importante: las 23:30 de la noche del sábado, momento en el que se hizo la luz en el “pabellón del rock”.
    Calamaro visitaba la Expo en el anfiteatro, con entrada limitada, así que desde las 3 de la tarde ya había gente en la puerta para pillar sitio. Los lentos camareros de las barras interiores no dieron abasto, pero menos mal que la acreditación vale hasta para que te sirvan rápido.
    Y salió el bueno de Andrés intercalando clásicos con éxitos de La Lengua Popular. Invitó a su bajista, Candy Caramelo a cantar una rapidísima (supera la original) “Elvis está vivo” y pidió aplausos como minuto de silencio para el Guille Martín (murió en Zaragoza) y un técnico de sonido que falleció en la Expo este verano. Invitó, además al niño Josele y a Jaime Urrutia al calor del amor del escenario del viento, si atendemos las quejas de Andrés en un concierto por encima de un público gélido, salvo en la parte final, debido probablemente al tremendo socaire que pegaba.
    Gran recital, en suma, quizá el mejor de los que he visto a Calamaro. “El día de la mujer mundial” no la escuchaba desde la presentación de “Honestidad Brutal” en el Arriaga, años ha. Muy buen repertorio y suficientemente largo (unas dos horas) en un bolo en el que predominaron las voces y las letras sobre los solos y Andrés se pasó casi todo el rato sin instrumento alguno. Y eso que entraron a cañón cuatro guitarras y bajo en primera línea, con Diego García cojo sentado y otro que le cubría, completando a Candy y Julián Kanevsky.
    Teniendo en cuenta que ha mejorado ostensiblemente con la voz, el argentino puede y debe acabar como Frank Sinatra, deleitándonos con ella al 100% por delante de una “big band”.
    El setlist fue más o menos así (no garantizo el orden, pero sí las canciones):
    El Salmón
    Los Chicos
    Todo lo demás
    Mi gin-tonic
    A los ojos
    Carnaval de Brasil
    Todavía una canción de amor
    5 minutos más
    Elvis está vivo (canta Candy)
    Crímenes perfectos
    Jugar con fuego
    Sur (El niño Josele)
    Estadio Azteca (El niño Josele)
    Te quiero (Urrutia)
    El calor del amor en un bar (Urrutia)
    El día de la mujer mundial
    Los Aviones
    Alta Suciedad
    Loco
    Crucifícame
    Me arde
    Flaca
    Sin documentos
    Canal 69
    Paloma

    Y después nos fuimos al pabellón de Austria, lo único que quedaba abierto. Un par de bailes en una mini-disco internacional. Al salir el segurata austríaco que me para en la puerta por llevar la copa:
    -No se puede pasar con la consumición.
    -Es que no voy a pasar. Voy a salir.
    -Ah.
    Si le digo “yo leo a Kirkegaard” me hubiera dejado igual. Siguiente.

    una de series…. awesome!

    El domingo empecé a ver Cómo conocí a vuestra madre. Había leído buenas críticas, pero no me llamaba. De hecho, ni sabía de qué iba. Hasta que decidí que había que darle una oportunidad. Bien hecho! Miércoles noche y ya me he ventilado la primera temporada, 22 capítulos de 20 minutos, lo que hacen unas siete horas y media desaprovechadas viendo la tele en el ordenador desde mi cutre-sofá-cama unipersonal de Ikea en mala postura. Pero las he gozado, por varias razones. En primer lugar, porque es una serie divertida, sobre un grupo de veintimuchañeros que se dedican básicamente a salir de fiesta. Me he sentido parcialmente identificado (si no fuera porque los 30 quedaron ya atrás). Segundo, por los recuerdos que me ha traído el vocabulario. Hay palabras o frases que en un personaje siempre me sacan una sonrisa. Me pasaba con Samantha Jones en Sexo en Nueva York; cada vez que decía “fabuloso” a mí me hacía gracia. Pues aquí hay varias frases hechas, pero sobre todo una palabra que usan a todas horas: AWESOME. Aparte de ser una palabra divertida, me ha traído muchos recuerdos de mi época americana, hace ya diecisiete años, toma ya. Mi “hermano americano” la utilizaba muy a menudo, y prácticamente no la había vuelto a escuchar desde entonces. Y aquí es a todas horas. Además, lo bueno de ver series “viejas” es que una vez acabada la primera temporada, puedo ponerme con la segunda a partir de mañana; nada de esperar meses y meses a que empiecen los nuevos episodios, como…..

    Con Prison Break. El lunes pasado se estrenó la cuarta temporada con un episodio doble ya fuera de las cárceles. Ni fu ni fa los dos primeros, pero el de esta semana ya ha empezado a distribuir dosis de adrenalina a diestro y siniestro. Me ha gustado, y la cosa promete a partir de ahora.

    En cuanto a fines, la semana que viene es la season finale de Weeds. Una pena, cada día me gustan más Andy y Shane (prefiero a Shane McCutcheon de The L Word, pero este mola también). Y las entradas son siempre obras de arte. Menos mal que para compensar empiezan las nuevas temporadas de casi todas las series americanas.

    Y aparte de House y Lost, este año espero con ganas la de Pushing Daisies (Criando Malvas en castellano, creo que la va a dar la primera). Una mezcla de Amelie con…. Amelie? En algunos foros decían que con Charlie y la fábrica de chocolate, no la he visto. No sé, muy pastelón quizá, pero me gusta. Muy original, muy colorida, y un planteamiento demasiado complicado de creer. ¿Podríais convivir con alguien sabiendo que si le tocas se muere? ¿Podríais tener una pareja y no tocarla, ni siquiera rozarla, jamás? Ellos lo hacen, pero claro, son las desventajas de resucitar a los muertos. Haber elegido susto.

    En fin, este fin de semana Villarcayo. Me temo que puede ser le-gen-da-ry

    de alcohólicos irredentos

    El fin de semana comenzó pronto, ya que el jueves quedé con Bradshow para tomar algo y celebrar su cumpleaños. Rememorando el primer regalo que le hice, catorce años atrás, le obsequié una botella de vodka (con vaso incluido de atrezzo), ahora que tiene casa nueva y poco presupuesto para salir. Lo pasamos muy bien, pero no es serio llegar a casa con un medio pedo un jueves. O sí? Volvemos a ser universitarios? Creo que convencí hace unas semanas a Rubén para empezar a salir los jueves en plan tranqui, tendré que confirmarlo.

    El viernes por fin fuimos Salinas y yo a conocer a la primogénita de Albil. Muy mona, pelín llorona, y por lo visto bastante tragona (sí, ha salido a padre). Le regalamos un peto negro de Led Zeppelin, para que vaya marcando personalidad. Otra cosa es que se lo pongan. Unas pocas cañas por aquí, esperar a los clásicos tomando otras, luego la ruta habitual y huida a destiempo (debería haber sido antes) después del Bluesville. La parada novedosa en García Rivero para triscar una botella de vino creo que no fue una gran idea a la postre.

    Pero bueno, el sábado por la mañana llamó Haytower para confirmar si habíamos quedado a comer. De hecho no, pero todo es cuestión de volver a moverlo, así que tras convencer a Salinas nos presentamos a eso de las 2 en el Amarillo. Una cerveza y al mítico Wok (que invento el wok, frase para la posteridad) a comer. Agua para beber, no? Pues no, Salinas quería vino. No llegó a beber ni media copa, así que servidor tuvo que hacerse cargo del resto. Así estaba yo luego. Marchamos a mi casa a ver un rato el tenis, intentar echar un poco de siesta, un poco de youtube… Luego vino Rubén, y cuando salíamos de casa y pasamos por la Parra…. kinitazo! Por los viejos tiempos!. Inconscientes…. me sentó fatal. Luego taxi y a repetir rutas, empezando por Pozas. Hubo suerte y por un descuido me quedé fuera del Flash, así que aproveché para irme a casa.

    El domingo cumplí mi compromiso con mis sobrinos y les llevé a ver Wally, cuya primera parte me recordó a La Carretera, el tétrico libro de Cormac McArthy, pero desde una perspectiva alegre (que es Disney, oigan). Me gustó mucho la peli, pero hacia la mitad empecé a sentirme mal por dentro, lo que se llaman efectos secundarios de la resaca y no echar siesta. Fui mejorando y hasta conseguí ir a la partida de Quasar para ir cogiendo la forma para un próximo duelo ante los Azurro Blues.

    Pero está claro que hay que beber menos. Más aguas y zumos, menos cervezas y cubatas. Más sentido común. Aunque elegí un mal momento para beber menos alcohol, con la visita de este fin de semana a Villarcayo. Lo dejaremos para el siguiente.