ponme otra de Calamaro, jose!
Sábado de “madrugón” para llegar a comer a Valladolid. Fue en base a raciones, tapas y sartenes varias. Regados por abundante cerveza y tinto, y seguido de helados y patxaran. Acabamos a eso de las 6 o 7 entre esperas y paseos de un sitio a otro, pero estuvo bien. Mientras todos se quedaban a echar siesta en el hotel, Figo y yo comenzábamos nuestra marcha hacia el Polideportivo Pisuerga, donde tocaba el maestro Andrés. Enésima vez que le veo, siempre ha merecido la pena. Pero yo creo que cada vez está mejor.

Nada más llegar, cuando íbamos hacia taquilla para comprar las entradas se nos acercaron un par de chicas preguntando si íbamos a comprar entradas. Les sobrarán, pensé, y querrán colocárnoslas. Pero no, directamente que nos las regalaban, que tenían invitaciones y ninguno de sus amigos/as habían querido ir. Qué triste, que gentuza…. pero que bien nos vino. Entramos by the face, y sin hacer cola. Que al igual que en Bilbao, hubo retraso en la apertura de puertas y todo fue con retraso. Así que una vez dentro, un par de katxis de cerveza mientras tocaban los teloneros (acompañados de un sitar indio, que bueno) y charla con las invitadoras, a las que una vez salió Andrés abandonamos a su suerte. Y bajamos a la pista. Y sonó El Salmón, y la luz se hizo una vez más. Qué espectáculo! Me ha gustado la crónica de El Norte de Castilla, así que mejor la leéis allí. Amigué con un par de treintañeros que teníamos al lado, cantamos un par de canciones a la mujer de uno de ellos vía móvil, le puse casi 20 minutos de concierto a Ibón (gran oferta la 60×1 de Vodafone) y porque no me cogió Nico… La gocé, vamos. Arrancó con El Salmón y Los Chicos, tocó otra vez El Día de la mujer mundial y Jugar con Fuego, volvió a salir Urrutia, que esta vez cantó además de Te quiero igual la mítica Al calor del amor en un bar (en Bilbao fue Cuatro Rosas). No hubo Junkera vallisoletano. Y nos faltaron las peticiones. Llevé un par de carteles, con Abuelo Miguel y No tan Buenos Aires. Estábamos pelín lejos, no creo que llegara a leerlos. Y si lo hizo, pasó de largo. Así que en un momento del concierto, ya hacia el final, empecé la maniobra Forenskin, pasando el cartel hacia alante y pidiendo a la gente que lo siguieran acercando hasta llegar a primera fila. Avanzó bastante, pero no lo suficiente.
En fin, que la gozamos. Y a la vuelta, cuando esperábamos al bus, volvieron a aparecer las muchachas que nos dieron las entradas, y nos acercaron hasta el centro. Luego ya conectamos con el resto de la banda y allegados locales en una noche curiosa, con gorros de St. Patricks y la mítica Talavera de la Reina (llevaba pegatina a la espalda) gritada a cuatro pulmones a la menos excusa durante toda la noche. Risas habituales en entornos distintos, siempre recomendable. Hay que viajar más. Que nos quiten lo bailao.
Tras el “madrugón” de las 11.30 hemos desayunado directamente de tapas one more time, en un aperitivo comida que nos ha permitido salir antes de las 3 ya comidos, con una espectacular última ronda en la Plaza Mayor consistente en 4 aguas y 2 coca colas. Sin palabras, se me ha olvidado sacar foto. Eso sí, antes sí habíamos tomado algunas cervezas y hasta Martinis, pero han predominado las aguas. Y los torreznos. Luego un café, travesía sin apenas tráfico y llegada a casa a eso de las 17,30, mejor de lo previsto. Y teniendo en cuenta que ahora estoy destrozado, una vez más puedo decir eso de “marcho pa cama”.
Mañana es septiembre, y sigo con estos pelos.
PD. Comunicación entre coche1 y coche2 vía walki-talkies. Impresionante, lástima que el volumen de los radio-cds no tengan función mute cuando entra la tontuna de turno desde el otro coche. Lo dicho, hay que hacer más excursiones de estas.
Escrito el August 31st, 2008 dentro de Vaya Semanita!.
Escribir/leer comentarios (1)





