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    Nueva Zelanda 2: isla norte

    día 23. El avión desde Christchurch aterrizaba sin problemas en la ciudad más poblada de Nueva Zelanda, en el norte de la isla norte, redundancia presente. Aproximadamente 1.400.000 habitantes de los cuatro y medio totales del país, lo que se nota en las infraestructuras, en el volumen de tráfico y en que desde luego es una ciudad como cualquiera de las que conocemos, aunque eso sí mas relajada y con más verde. Pero bueno, el día 23 lo único que caté de Auckland fue el aeropuerto y las afueras hasta conseguir dar con la carretera apropiada, una vez recogido el nuevo coche de alquiler, para dirigirme hacia el este en un viaje mal planeado. Mal planeado porque el tráfico para salir de Auckland me retrasó un ratico, y las sinuosas carreteras que pueblan las zonas costeras no son para ir a velocidades normales. Y encima traté de abarcar más de lo humanamente posible, así que tras pasar por Thames, Whatianga, Taurua, Whangamata y Waihi, acabé en Tauranga buscando infructuosamente un sitio donde dormir. Un consejo para los que quieran viajar por Nueva Zelanda: llegar pronto o tener reservado un sitio para dormir, porque los hostales cierran pronto. Total, que me tocó estrenar el coche como cama, en pleno invierno neozelandés. Hice tiempo viendo un conciertillo en un bar irlandés, con gente subiendo a tocar y cantar con la banda, y con un inicio espectacular con Handle with Care, con un tipo haciendo de Roy Orbison, gafas incluidas. El fresco y la preocupación de dormir en la calle no me dejaron descansar demasiado, y cada hora y media más o menos tenía que mover el coche para coger algo de calor y poder seguir durmiendo. Una lata, en fin.

    día 24. Tras madrugar dentro del coche y desayunar en uno de los pocos sitios abiertos a eso de las 7.30, y conociendo ya el pueblo por lo visto nocturnamente, me dirigí hacia Mount Mounganui, un pueblo turístico al lado, en el que escalé el monte a pesar del mal tiempo y volví a desayunar (lo que tiene el ejercicio). Desde allí sin prisa hacia Rotorua, donde el tiempo seguía sin acompañar con lluvias constantes y fríos, que no me impidieron salir a conocer el pueblo, con la consiguiente empapada de zapatos. Es uno de los mayores puntos turísticos de la isla norte, tanto por sus actividades en torno al lago como por su estatus de ciudad balneario.

    día 25. Por la mañana visita de la zona turística e histórica de Rotorua, todo dentro de un parque que incluye piscinas con vapores, decoración maorí, geysers, algunso edificios, el spa…. A media mañana coche rumbo a Mount Tongarino National Park, lo que viene a ser Mordor en el señor de los Anillos (aunque es un parque gigante, y me temo que por donde anduve yo no habitan los orcos). Antes hubo tiempo para parar en las cataratas de Haku o en los paisajes lunares del camino, lo que viene a ser ver vapores saliendo del bosque y de las rocas por todas partes, con las formaciones que hace en el paisaje al cabo de los años. Impresionante. Pasé también por Taupo, junto al lago del mismo nombre. Pero la mayor parte del tiempo fue en el parque del monte Tongarino, con excursión por los bosques incluidos. Dos horitas así a lo tonto antes del anochecer. Y luego vuelta a Rotorua con pronta retirada a la cama.

    día 26. Madrugón para ver el partido de España, que al final fue solo la segunda parte en un hotel hacia las afueras. Todo cerrado a primera hora, es impresionante. Luego un poco de autocomplaciencia para catar las piscinas calientes del spa Polynesian, uno de los 10 mejores del mundo según se comenta en billares. Rumbo hacia Hamilton después, con paradas en Matamata, la que en su día fue tierra de los Hobbits y que se espera vuelva a serlo el próximo año. Y algo más de tiempo en Cambridge, un interesante pueblo hípico cercano a Hamilton, una de las ciudades importantes de la isla norte, y en la que visité el enorme jardín botánico y el centro de la ciudad antes de dirigirme hacia el campo de rugby para disfrutar de la experiencia de vivir un partido de los All Blacks, la famosa selección de rugby de Nueva Zelanda, que se medía en amistoso ante Escocia. Una gra experiencia, aunque mi conocimiento de las reglas era un poco limitado. Al acabar el partido, carretera hacia Auckland, donde llegué pasadas las 12, aunque con la lección aprendida y reserva de hostal para dormir.

    El día siguiente tocaba patear Auckland, bastante más complicado que cualquier otra ciudad de Nueva Zelanda, ya que a diferencia de éstas, Auckland es una señora ciudad en cuanto a extensión, con diferentes áreas diferenciadas y muchas cosas por hacer. Más estilo las ciudades australianas. Así que me limité a recorrer la zona centro, dar paseos por las cercanías, incluyendo una visita al parque vasco (nada que ver con Euskadi, por lo poco que explicaban), ver medio concierto de blues en la House of Blues, e intentar dormir pronto para ir haciendo el sueño al cambio horario que esperaba, aunque me temo que no lo conseguí. Eso sí, el 28 me levanté a las 6.30 para hacer la colada y ver el México Argentina en el hostal, lo que viene siendo muy pronto. Después del partido terminar de preparar la maleta y rumbo al aeropuerto, desde donde salía el avión hacia Los Angeles a las 13.30. Tras un largo vuelo con poco rato dormido, once horas después aterrizaba en California… a las 7 de la mañana del mismo día. Fantástico.

    La isla norte me ha parecido menos espectacular que la sur en cuanto al “decorado”. Más desarrollada, pero menos natural. Auckland parece una ciudad a la que es necesario dedicar varios días, con la zona de playas, islas y museos que se quedaron pendientes, así como actividades que se pueden hacer allí. Y también me quedé sin llegar a Wellington, la capital del país y que según la gente también merece bastante la pena. También me faltó la zona norte, encima de Auckland, así como la costa oeste. Pero vamos, indepdendientemente de todo, salgo casi convencido de que la mejor es la isla sur.

    Commentarios

    Comment from Álvaro
    Fecha: 26 Julio 2010, 4:47 pm

    Ya me ha llegado la postal de San Farnacisco.
    Lo mejor de todo es que me la has enviado desde Nueva York.
    Tengo en una postal el recuerdo de dos ciudades de un mismo país.
    Muchas gracias por acordarte de nosotros.
    Por cierto.
    Esperamos una niña para diciembre.
    Buena vuelta.

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