no dejes para mañana….
como odio postponer lo de escribir una semana, y que luego se me junte con otra…. y cada vez me apetece más escribir y no sé por dónde empezar, y se me mezclan ideas, días divertidísimos con cosas curiosas…. y no me pongo a escribir porque son tantas cosas que el círculo vicioso gira y gira…. y yo en medio. si, re, mi, fa mi re, si re mi, fa mi re si, la si (miedo)
Lo mejor sería hacer borrón y cuenta nueva, pero es que hemos tenido cada “actuación”…..
Bueno, echando la vista atrás, hace un par de sábados me fui con Albil a Vitoria a comprarme un coche de segunda mano, mi primer coche en propiedad (se acabó el usufructo del Clío, con mi mayor de los agradecimientos para sus legítimas dueñas, y no vamos a olvidar al “detalles” Marbella, que en paz descanse, aunque éste Punto no le anda a la zaga en cuanto a equipamiento de serie). Esperemos que dure y no de problemas. Ese mismo sábado fuimos Albil, Figo et moi a Barakaldo, al concierto de Kiko Veneno, más soso de lo que esperaba (yo creía que sería divertido, ocurrente, gracioso, pero en realidad pelín apagado), una vuelta por fiestas de Barakaldo (gran música en el pub Alaska, hacía siglos que no salía por ahí de fiesta) pero mi estómago hinchado por el atracón de pizza en la Foca Nicolasa no conseguía enderezarse, así que dejé a los dos gambiteros seguir la búsqueda de bares por Bilbao mientras yo marchaba pa casa.
Semana de transición, y volvemos a este último viernes. Salinas, en su vuelta tras unas semanas de ausencia voluntaria e injustificada a todas luces, Albil y servidor (coño, siempre salgo yo). El plan era tomar algo por García Rivero e ir a un concierto de blues/jazz en Barakaldo. Pero claro, uno empieza a pintxos acompañados de Estrella de Galicia… y pasa lo que pasa. Sólo hay Estrella (de Galicia, no confundiar con la Damm) en uno de los bares, así que unos entraban a por pintxos y el otro volvía a por otras tres cervezas. Así cayeron cuatro o cinco, entre loas y alabanzas a esta cerveza sin parangón entre las nacionales o estatales.
Y claro, después de las cervezas, que encima se había hecho tarde, ya nos quedamos por ahí. ¿Y qué mejor plan que un kinito en el Poza 40? Pues una absurda-marrana inverosímil acompañada de katxis de cerveza. Inventándonos alternativas para alegrar el juego (que nosotros ya íbamos suficientemente alegres) y con un apretado final a ver quién pagaba la primera ronda y quién entraba haciendo un baile ridículo en el Bowie. Yo pagué, Albil hizo el baile que despertó las sonrisas y alguna que otra carcajada entre la concurrencia. Porque había concurrencia, no crean que estaba vacío Bilbao. Ilustres visitantes, como los dobles de Meatloaf (al que dedicamos innumerables canciones) o de Poli Rincón nos alegraban la noche, casi tanto como las chorradas que soltaba Salinas a cuenta del Umore Ona. Por cierto, yo tenía que trabajar el sábado por la mañana, creo que no lo he comentado. Dos copas después del Bowie marchamos hacia Galerías, donde ninguno de los habituales estaba presente, en un hecho histórico e irrepetible. Nadie!!! Nosotros los únicos! Y en general poquita gente, pero para lo que nos importaba…. En fin, acabamos a eso de las 4, con una tajada espectacular, y yo a eso de las 9, con una hora de retraso sobre el horario previsto por la organización, abrí los ojos y me fui a trabajar, con un malcuerpo y una voz de borracho que me daba hasta verguenza. Pero bueno, un iburprofeno y algo de agua después ya estaba en mejores condiciones.
Lo suficiente para volver a salir el sábado, y antes de eso, sacarle de compras a Salinas. Y a mi mismo, pero parece complicado que este año me compre nada, a pesar de que necesito camisetas. No encuentro nada que me convenza, así que empiezo la búsqueda por internet, que seguro que es más fructífera. Por la noche Toni, Ynclán, Amparits y Salinas. No recuerdo dónode ni cómo, pero salimos. Ostia, que mal estoy, me asusto. Si, espera, después de las compras cené en el Subway de al lado del Guggenheim con Salinas, luego a casa a cambiarnos, e inmediatamente después a la de Toni y Vanessa; buf, menos mal que queda alguna neurona. Otra partida de cartas (qué clásicos somos) y luego de fiesta. Como no, acabamos Ynclán, Salinas y yo en el Buhos (”tenéis que acabar fatal aquí de los oídos” suelta Salinas, “no lo sabes bien” responde la camarera). Y entre medias, nos atrevemos con Your Song, en versión lamentable. En fin, doble resaca el domingo, pero con plan inigualable.
“un día tendríamos que hacer la prueba de empezar a comer por el final, por los postres, el segundo y el primero”.
“ja,ja, no, primero el café”
“antes un valenciano”
“y lo último el aperitivo”
“y primero una partida de cartas”
“Ja,ja, que buena idea, os imagináis las caras en el restaurante?”
“Cuándo lo hacemos?”
“Mañana”
“en el bar de Vane, para hacer la prueba. Y si sale bien, vamos a uno serio”
Pues lo que Toni e Ynclán comentaron que se les había ocurrido trabajando tomó forma en cinco minutos y ya teníamos plan para el domingo. Así que allí nos plantamos el domingo, a eso de las 2, para tomar una cervecita primero, luego patxaranes (cubatas para los más preparados) con la partida de cartas, y ya en la mesa, cuando llegó Cerezo sin saber nada del tema, nos empiezan a servir tres cortados, uno sólo y dos con leche. Y luego seis valencianos que sabían a gloria. El chaval se lo toma a risa, él es así y ni protesta. Le hace gracia. ¿Qué hubiera hecho JJ en esta situación??? ah, eso nunca lo sabremos! Como os podéis imaginar, siguieron los postres, el segundo plato y para acabar el primero. Nos dejaron pedir con los postres la segunda botella de vino, y ya acabando el segundo plato la primera; y aunque costó, también nos sacaron pan con el segundo. Al salir intentamos llamar para reservar mesa para hacía dos horas, pero nos descubrieron.
Siguiendo con el plan, a eso de las 4,30 o similar fuimos al único bar que quedaba abierto a intentar tomar un pintxo y un vermut de aperitivo, aunque llenos como estábamos no apetecía ni ostias. Pero el objetivo era el objetivo, y sacamos unas aceitunas, algún pintxo que quedaba por ahí, unas gildas y una bolsa de patatas Los Leones, que había sido también motivo de sorna y mofa la noche anterior. Nadie pidió vermut, pero si cayeron cañas, marianitos y mostos. Y ahí se dio por concluído exitosamente el experimento, aunque los estómagos no acabaron demasiado convencidos del mismo.
Por la tarde fuimos donde Toni a jugar al Buzz y similares, y yo descubrí el Brain Training en la Nintendo. Y confirmé un hecho (aparte de que soy un puto genio): mi edad mental es 20 años. Y eso explica que cada vez me lo pase mejor de noche, claro.
El lunes tocó trabajar, pero como el martes era fiesta, nos fuimos a la playa de la Arena a ver el concierto de M Clan. Me gustó más que el de Barakaldo, se oía mejor, la gente estaba más entregada, también ellos…. pero tocaron menos! En fin, estuvo divertido, salvo por el viaje con Cerezo en un estado lamentable a todos los niveles. Nos quedamos a dar una vuelta Toni, Ynclán y yo, que parece que no tenemos medida. ¡¡¡¡Y sonó MariJaia en el Senador!!!! Impresionante documento, que ganas tenemos ya de Aste Nagusia!. En fin, intentaremos descansar hoy y mañana, porque me temo lo peor a partir del viernes.
¡Quiero turrón!
Escrito el August 1st, 2007 dentro de salir en Bilbao.
Escribir/ver comentarios (1)
Commentarios
Comment from Eris
Fecha: 2 August 2007, 8:16 pm
Ufff, vaya experimento… creo que mi estomago no lo aguantaria… y menos en las condiciones en las que lo tengo ultimamente…. el curry me ha matado….( bueno y la gula de aquella noche, tb… jeeje)
En fin, que me das muchas envidia por lo del concierto, eh? Una pena que no pudiera ir, pero estabamos cansadas y no apetecia moverse hasta alli.
Bueno, a ver si quedamos un dia de estos, okis?
Nos vemos…. Rober Downey, Jr. jijiji




¡Anímate! Escribe un comentario, no seas vago