de vacaciones por Vietnam
Uf, que pereza da recapitular un viaje de 10 días, aunque 3 sean de autobuses y aviones. Pero… es lo que toca por ser moderno y tener un blog. Y si no, que se lo pregunten a Damián.
Empezamos con la parte mala, que fue coger un bus de Bilbao a Madrid a las 8 de la tarde del martes 2 de abril. Llegada a Avenida América, metro a Barajas y llegada allí a eso de las 2 de la madrugada. Después de deambular por el aeropuerto buscando algún sitio decente para tumbarnos, el Anaia pudo dormitar un par de horas mientras yo jugaba en la psp para cuidar las maletas. A las 5 am. presentación del grupo, vuelo a las 7 a Barcelona, y a las 10,25 salida hacia Singapour vía Milano. Desde Singapour escribí algo aprovechando que había ordenadores con adsl gratis disponibles por todo el aeropuerto (que es hermoso) para que la gente se conectara en sesiones de 15 minutos. Podrían tomar ejemplo los de estos lares. Y ya el último vuelo hasta Hanoi, capital de Vietnam. Sería ya mediodía del jueves para cuando aterrizamos, y un poco más tarde cuando llegamos al Hotel, el Intercontinental Hanoi Westlake. Simplemente impresionante, posiblemente la mejor habitación en la que he tenido el placer de alojarme (bueno, quizá excluyendo el Camino Real en Cabuérniga, también de grandes recuerdos)
Lo primero que llama la atención al llegar a la ciudad es el tráfico. Motos por todas partes conduciendo como locos sin sentido… bueno, eso parece. Pero en el fondo es una maquinaria precisa en la que la prioridad la dicta el tamaño de tu vehículo, tus movimientos se guían más por los bocinazos del que tienes detrás que por tus propios ojos, y en la que da lo mismo moto grande, bici o moto pequeña, porque la velocidad es bastante baja para absorver el fluir del tráfico en todas las direcciones. La mayoría de las calles no tienen carriles (¿para qué?) y salvo en alguna avenida grande no hay aceras para los escasos coches, aunque las ventas están creciendo actualmente a ritmos superiores al 100% (una semana leyendo dos o tres periódicos locales al día enseña mucho). Eso si que puede ser un caos, porque actualmente los coches en circulación son minoría ridícula respecto a las motos; eso sí, todos nuevos. Pero si empezamos a sustituir moto por coche…. no caben.
Nos dio tiempo a pasear un rato por Hanoi aprovechando la tarde libre, más bien dedicada a mirar tiendas y callejear. Muchos se lanzaron ávidos sobre zapatos, camisas y demás, pero nosotros no compramos nada. Y antes de volver al hotel, que mejor que darse a la bebida. Ronda de cervezas, Heineken los tradicionales y vietnamitas los osados. Saigon y Hanoi, suaves ambas. Pedro from Cieza consiguió que nos trajeran unos escombros, lo que traducido del panocho significa “algo para picar”. Y ya después al hotel, a cenar y a tomar una tranquilitos antes de irnos a descansar.
El viernes amaneció temprano, y qué mejor forma de empezar el día que con una ducha y un desayuno buffet en hotel de 5 estrellas. Visita guiada por la ciudad, que en breve celebra su primer milenio de existencia (apunte culutral). Fuimos hacia una pagoda, luego el Mauseleo de Ho Chi Mih, pero justo el viernes cerraba y nos quedamos sin ver el cuerpo embalsamado del líder espiritual, político y propagandístico; y por último, al templo de la sabiduría, que dicen que fue la primera universidad de Vietnam. Sin aulas, eso sí. Todos a pensar y estudiar en la calle. Está curioso, con tortugas cortadas con lápidas por la mitad, con grafía originaria vietnamita (con la invasión francesa tomaron el alfabeto romano, qué pena). Comida y luego la gran aventura: ¡¡paseo en bicicleta!! Un ricksaw por medio del bullicio, aunque realmente no hubo sensación de miedo en ningún momento. Unas horas por allí y te convences de que el caos no es tal caos, de que no hay peligros a pesar de que te pasen casi rozando los coches, las motos o incluso los peatones. De ésto grabé un mini-video, bastante curioso.
Luego hubo cena e intento de conocer la marcha nocturna vietnamita, pero parece ser que Hanoi no es el lugar idóneo para salir. El centro estaba totalmente desierto, con calles vacías y bares y pubs cerrados a cal y canto. Así que nos retiramos al Hotel Sheraton, que estaba al lado del nuestro y nos habían dicho que había algo de ambiente. ¿Algo? A tope de vietnamitas la discoteca! También algún guiri, pero menos. Se alternaban borrachos dándolo todo y caras somnolientas, bailarines grotescos, amantes del manga y hasta Johny Bashmati. Impagable. Pero el cuerpo aún no se había hecho al cambio horario, los cubatas no es que estuvieran demasiado bien preparados y al día siguiente había que madrugar. Así que dos gin tonics después (bueno, también tuvo su parte de culpa el hecho de que cerraron el garito) nos encaminamos todos a nuestro hotel.
La comida hasta entonces bastante potable. Variedad, muchas verduras que casi ni probé, los rollitos vietnamitas espectaculares, la mitad de la gente haciéndose a los palillos, la otra mitad ni mirándolos de lejos, algunos pasando hambre o sobreviviendo a base de lo traído desde España (cacahuetes, bocadillos de jamón comprados en el aeropuerto, barritas energéticas, complementos vitamínicos….). Pero para los hermanos, todo estupendo.
El sábado, viaje a la paradisiaca Nha Trang. Será en la segunda parte del viaje.
Escrito el April 17th, 2008 dentro de de viaje.
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