crónica del concierto de Riders on the Storm
El viernes, 12 de enero, después de trabajar cogimos el coche rumbo a Donsti para ir al esperado concierto de Riders on the Storm, la actualización al siglo XXI de los míticos Doors. Salinas y yo en un coche; Albil, su hermana pequeña, Cuets y Juan er Sevillano en el otro. Y allí en Donosti, esperándonos desde Vitoria, Manolo, el otro sevillano. Este Manolo vive en Vitoria, pero Juan se vino el mismo viernes desde Sevilla únicamente para ver el concierto! (porque yo no me creo que le hiciera tanta ilusión ver a Albil o a Cuets, no nos vamos a engañar). Tras aparcar el coche nos acercamos al punto de reunión en el Subway de Arco. Que menudos cabrones, pudiendo haber tomado unos pintxos o bokatas en la taberna de Curro, que estaba más cerca y es de confianza, se fueron a cenar al Subway, que vale, está bien, pero no es lo mismo. Igual lo decidieron porque allí era más fácil hacerse un par de katxis de Matusalén-cola que traían de Bilbao con ganas de probar. Total, que cenamos allí y nos dirigimos al Pabellón Gaska, donde entramos con 20 minutos de adelanto sobre el horario previsto; lo justo para pillar unos katxis de cerveza y kalimotxo y coger un buen sitio.
Poco después de las 22 horas, empieza a sonar Carmina Burana (la de la Misión o la misma película de los Doors) y saltan los músicos al escenario… coge Ian Astbury el micro y suelta el tan esperado…
“ladies and gentlemen, from Los Angeles, California…… Riders on the Storm”
momento en el que arranca Roadhouse Blues, a la que sigue una versión un poco actualizada de Break on thru. El respetable, menos respetable que en otros conciertos -por lo menos los de nuestra derecha- empezaba a sentir la música dentro de sus cuerpos. Sonó Love me two times, y con When the music is over una máquina del tiempo nos transportó a la época del LSD y el amor libre, y a mi me han convalidado no estar en Woodstock con este concierto. Impresionante el subidón. Siguieron la cabaretera Alabama Song, Backdoor man y Five to One antes de un intermezzo de guitarra clásica con Krieger sólo en el escenario tocando el concierto de Aranjuez. Y vaya, para escuchar el concierto de Aranjuez prefiero a Paco de Lucía o similar, y guitarra española en lugar de eléctrica. Pero era necesaria para dar paso a Spanish Caravan, a la que seguirían not to touch the earth un pequeño homenaje a james Brown, People are strange, L.A. Woman y no sé si me dejo alguna. Parón, una breve espera, y Riders on the storm, que no me terminó de convencer. El sólo de Manzarek me pareció bastante más flojo que el del disco o de cualquier directo de la época, y tampoco el de guitarra me convenció demasiado. Minucias. Otra pausa, y el apoteósico final de Light my fire, que éste si, sonó como si estuviéramos en Los Angeles en 1967. Y por desgracia, ahí acabó todo. Podían haber algargado más, pero no lo hicieron; cerrar con The End hubiera sido apoteósico, pero no, nos dejaron con las ganas.
Temas que se alargaban minutos y minutos, sólos de teclado y guitarra por doquier, atmósfera de años 70, mucho cartoniano-niano-niano de 50 y 60 años en el público, junto con gente de toda condición y pelaje, un Manzarek en buena forma frente a un más desmejorado (es un piropo) Krieger, gran actuación de Ian Astbury supliendo, imitando pero sin imitar, a Morrison,…. Espectacular. Sin más.
Luego había que dar una vuelta por la ciudad, así que nos dirigimos al Casco Viejo. El comienzo no fue muy prometedor, pero poco a poco se fue animando la noche hasta llegar a uno cuyo nombre no recuerdo (en frente de uno con las puertas rojas) en la que pusieron rock 100% y en el que estuvimos hasta que cerraron. Y luego directos al BeeBop, nuestro favorito en Donosti. También hasta que cerraron. En estos dos bares muchas canciones de los Doors, rock en general, What´s the Frequency Kenneth para flipar,… Genial ambiente, y nosotros a nuestra bola de risas y más risas.
El problema fue que una vez nos echaron del BeeBop no sabíamos donde ir, estaba todo cerrado. Por buscar algo fuimos hasta Bataplan, pero también cerrado (o eso nos dijeron), y luego unos chavales nos mandaron hasta una discoteca en los bajos de la Concha, pero también cerrada. Así que nos fuimos a buscar más bares o lo que fuera por ahí, pero mira por donde encontramos el albergue en el que íbamos a dormir y al lado una bocatería, así que nos dedicamos más a desayunar y seguir de risas mientras hacíamos tiempo para que Albils´sister fuera al bus que a buscar nada. Y así terminó la noche, a eso de las 7, muriéndonos de risa con las imitaciones de Salinas a Umbral, y despertando al del hostal que nos salió a abrir en bata.
Escrito el January 15th, 2007 dentro de Vaya Semanita!.
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Commentarios
Pingback from ¡Vaya Semanita! » cartel del Bilbao Live
Fecha: 28 March 2008, 10:22 pm
[…] No pregunten por qué, pero tenía el presentimiento de que los Riders on the Storm (es decir, los Doors con Ian Astbury en lugar de Morrison) iban a tocar en el Bilbao Live. Y así ha sido. Me alegro, porque en Donosti dieron un conciertazo. Y de la vuelta de Tequila, que seguro es divertida, al igual que los Blues Brothers. El domingo también va a merecer la pena, y más si tenemos en cuenta que Quique González ha pasado a este día. […]




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