COCO´S ISLAND
Querid@s todos, ya estoy aquí, dando la vara de nuevo, aunque la verdad, es que no debería, no daros la vara, eso sí, de eso no os libráis, sino de estar aquí.
Me explico, si alguien ha tenido alguna vez una experiencia mística, en la cual ha visto salir de su cuerpo parte de su alma y ver que se queda vacío por dentro, eso es exactamente lo que me pasa en estos momentos. Quizás para entenderlo haya que haber estado allí, en la Isla del Coco, pero lo acontecido en este paraje ha sido como estar fuera de mí, por así decirlo, y que al regresar, algo de mi no ha vuelto. No me había pasado con personas que por suerte o desgracia he dejado atrás, ni con otros lugares visitados, pero creo que esta vez, y no exagero nada, la sensación de que algo en mi vida falta, es brutal. Cuando uno se aleja de este paraíso no es desproporcionado decir que parte de él se desprende y a la vez le engancha para siempre.
El lugar, concretamente se encuentra a 550 kms. al sur de Puntarenas (Costa Rica) y a 630 kms. al noroeste de las Galápagos, tiene tan sólo 23 kilómetros cuadrados de extensa vegetación y cascadas naturales, y nadie excepto los guarda-parques habita en ella. Únicamente alrededor de 25 afortunadas personas pueden visitarla semanalmente a través de un viaje de buceo a bordo de un par de barcos cualificados. Y yo he sido testigo de ello.
La temperatura del agua 27º C de media, el origen volcánico y la pluviosidad y temperaturas medias de 25º C hacen de ella un paraíso lleno de vida, para la práctica de un deporte que cada vez gana mas adeptos. Quizás el excesivo precio del viaje y la exigencia de una titulación de buceo superior, hacen que no pueda ser visitada mas que por verdaderos apasionados al mismo, pero no por ello, deja de ser recomendable tanto su visita como en sí la práctica del buceo para todos los públicos, tanto aquí como en otro cualquier lugar del mundo.
El largo viaje de mas de 30 horas en barco, parece en principio un calvario, pero una vez allí, todo se olvida. Poder dormir en alta mar bajo un manto de estrellas jamas contemplado por estos ojos y dudo que por muchos otros, es algo espectacular, la vista no te alcanza y las constelaciones se observan con una magnitud inigualable, pero es al despertar cuando el barco es recibido a escasas millas de la costa por una docena de delfines, cuando uno se da cuenta de que ese peñón verde del horizonte nos va a dar mas de una alegría.
Antes de saltar por primera vez al agua tenemos tiempo suficiente de conocer a quienes van a ser nuestros compañeros de viaje y a la maravillosa tripulación del Okeanos. Con todos ellos se ha entablado una maravillosa complicidad, de unos porque como tú, aun no saben lo que les espera y con los otros porque se emplean a fondo para que tu estancia en ese barco sea lo mejor posible. La convivencia con ellos y el resto de buceadores, británicos, americanos, japoneses, franceses e italianos, ha sido especial creando vínculos muy fuertes, que sin duda se mantendrán por largo tiempo y que te hacen pensar que no importa el idioma en el que te expreses, cuando lo que verdaderamente lo que une a las personas de razas y credos diferentes son las pasiones que comparten.
En este viaje hay que destacar por encima de todo a dos pasajeros de excepción, Isaac y Gino dos Ticos (que es como en Costa Rica se denomina a los lugareños) con los que la diosa fortuna nos reunió. Vinieron a la isla a trabajar en su proyecto multimedia Costa Rica Spirit 360º (del cual os iremos informando porque no tiene desperdicio: www.costarica-virtual.com) y tuvimos la suerte de entablar una amistad que espero sea de por vida. Sus fotografías, tanto normales, panorámicas y en 360º, su saber hacer en la edición de vídeos, etc. y su conocimiento del país hicieron que cualquier guía que puedas adquirir en el Corte Inglés, sección mochileros, quede a la altura del barro. Pero sobre todo, su sentido del humor y sus almas fueron algo inolvidable e hicieron que nuestra estancia allí fuera doblemente satisfactoria. Ellos eran nuestros ojos en la isla y nosotros los suyos en el mar.
Las inmersiones. Cuatro diarias, dos por la mañana, una al mediodía y una nocturna antes de cenar. Debo detenerme en este punto y dejar que sean las imágenes las que hablen por si solas ya que tanto la cantidad como la calidad de la vida submarina es indescriptible sólo con palabras. Desde el gran tiburón ballena hasta el pequeño pez mariposa, encargado de limpiar a los cientos de tiburones martillo, pasando por las mantas gigantes y las rayas águila, y la increíble vida del arrecife con sus morenas, tortugas, peces loro, trompeta, ángel… y los reyes del mismo, los tiburones de punta blanca que han hecho de nuestras inmersiones nocturnas un continuo subidón de adrenalina.
Sin duda ha sido el viaje de mi vida y se lo recomiendo a todo el mundo que desee compartir algo mas que buceo, naturaleza, sensación de libertad en mar abierto y paz interior.
Y si no buceas, no dejes de visitar este pequeño gran país, ya que sus lugares (montañas, selvas, parques, playas, islas, volcanes, etc.) como sus gentes siempre abiertas y amables, desde el Caribe hasta el Pacífico, te atraparán.
Escrito el October 11th, 2006 dentro de Vaya Semanita!, de viaje.
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Commentarios
Comment from Javi
Fecha: 11 October 2006, 8:56 pm
Jose, que tu alma no se ha quedado en Coco´s, que te la dejaste en el último bar que estuvimos antes de que te fueras, lo que pasa es que como allí has estado tan a gusto ni la has echado de menos. Pero no te preocupes, que la recogió Salinas y la tiene guardada en casa para cuando quieras pasar a por ella.
Por favor! Shut up and dive!




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