Menú principal

lo + comentado.....

  • » crónica concierto Whitesnake Barakaldo - 14
  • » El fin de fiesta de Albil - 10
  • » The Lost Generation - 9
  • » concierto Bruce Springsteen en Bilbao? - 8
  • » la Gran Guerra China - 8
  •  

     

    Buscar en vayasemanita

    Categorías

    Histórico

    courses: Master Finanza

    breve resumen de Alemania (ein)




    Ein Prosit! OktoberFest

    .

    Bueno, vamos con el último intento de recordar lo que pasó en Alemania. Esperemos que esta vez no se borre.

    Cortesía de Ryanair, volamos a un precio interesante de Santander a Frankfurt. Bueno, Frankfurt. 150 km. al oeste de Frankfurt, para ser más exactos. En aviones con menos detalles que mi antiguo Marbella; vamos, hasta para vomitar tenías que pedir a las azafatas una bolsa, porque en los asientos no había ni rejillas donde dejar las susodichas bolsas; pero bueno, como no fueron necesarias no vamos a quejarnos más de lo necesario. Una vez aterrizados, a recoger nuestro flamante Ford Fiesta -viajamos a todo tren- alquilado en EasyCar por un módico precio (180€ la semana, creo recordar).

    Apenas perdimos media hora en situarnos en el mapa y encontrar la dirección correcta, previa parada a preguntar dónde estábamos. Pero con las instrucciones que me había apuntado en medio folio, con las que Carlos Sainz y Luis Moya podrían haber ganado otro campeonato del mundo de rallies, y el mapa de carreteras y brújula que aportó Rubén, apenas tuvimos problemas para encontrar las desviaciones, salidas, entradas y hoteles. Y eso que no eran ciudades pequeñas.

    El primer destino fue Heidelberg, famosa por tener la primera universidad europea. Llegamos a eso de las siete, con tiempo para dar una vuelta por la ciudad mientras anochecía, respirar el ambiente tranquilo, y sentarnos a tomar nuestra primera maß (litro de cerveza en vaso específico de cristal). Cenamos unas salchichas, acompañadas por el siempre presente “chucrut”, y luego, tras otro paseo fuimos a tomar algo. Tras un bar grande y con bastante gente cenando en el que tomamos la primera caña, paramos camino del hotel a tomar la última en un pequeño Hard Rock. Pedimos una cerveza tostada en botellín de los de antaño de gaseosa de 33, con tapón en lugar de chapa. El bar estaba vacío, sólo una mesa cerca nuestra tenía gente bebiendo… y claro eran erasmus españoles. Menos estudiar, cualquier cosa. También había de otros países, y se fue añadiendo gente a la mesa (que envidia me dieron, snif). Cuando pagamos las dos que nos habíamos tomado cada uno y nos cobraron 7€ (1€ la primera, por ser happy hour, y la segunda 1,50) decidimos volver a tomar la última-última. Pero bueno, a eso de las 11 ya estábamos en el hotel.

    Madrugón el martes para desayunar y hacer la visita de rigor a plena luz del día. Todo precioso, con edificios antiguos, una calle principal animada, y un castillo a media hora de paseo. Al que no hay que ir si llueve, por lo menos no sin un paraguas. Los castillos, parece que lo hacen a drede, siempre están en alto; ¡como para ir a invadirlos!. Encima ponen rejillas, almenas y sitios estratégicos para poder dispararte, echarte el agua hirviendo o cualquier perrería que se les ocurra. Pero lo peor sin duda es que te empiece a jarrear cuando estás arriba, menos mal que por lo menos fue justo cuando ya habíamos terminado la visita y estábamos a punto de irnos. Pero claro, tuvimos que entrar en un bar, porque lo que caía no era normal. Y viendo que no paraba, al final tuvimos que entrar en una tienda de souvenirs para comprar unos paraguas….. y qué paraguas. Dios mío! Probablmenete los paraguas más horteras que haya visto madre (bueno, luego en Nurenberg vimos uno de leopardo, que evidentemente era peor). Pero evitamos calarnos y pudimos volver hasta el hotel para recoger el coche e inicar la 2ª etapa y objetivo principal del viaje: MUNICH.

    Que decir de Munich…. Como ciudad es grande pero manejable; bien comunicada, como todas las ciudades alemanas, y estéticamente menos lujosa que la mayoría de las alemanas, aunque siempre bella, ecológica y manejable. Toma adjetivos. Pero no fuimos a visitar Munich, para que engañarnos. Fuimos a la Oktober. Y en eso no hay duda, ciudad inigualable. Vaya ambientazo. Visita obligada, ya estamos preparando el viaje del año que viene, aunque antes habrá que intentar ir a Dublin por St. Patricks (objetivo #1 para 2008).

    Nos alojamos en un NH que no sé como conseguí por 75€ la noche apenas 2 semanas antes del inicio de la Oktober; claro que sólo por dos noches, luego se disparaba a 180 o así. Estaba a media hora del centro, pero bien comunicado. Y según llegamos, hicimos rápido el check-in, y directos pa la fiesta. Imposible encontrar sitio, porque el miércoles era fiesta y cerraba todo, y la gente aprovechaba para salir. Familias enteras, gente de todas las edades, cuadrillas de cuarentones, sesentones, quinceañeros bebiendo cervezas con los padres…. A 8€ la Maß, que era la única medida disponible. Nos costó más de una hora que nos sirvieran la primera, y tuvo que ser de pie ya que era totalmente imposible encontrar un par de sitios en una mesa (son todo mesas con bancos para 8 personas, pero hay a cascoporro de bancos: todos ocupados). Pero bueno, unos canadienses jetas que estaban de vacaciones recorriendo Europa durante ¡7 semanas! nos dejaron pedir al lado suyo, y ya por lo menos quitamos la sed. Luego conseguimos un sitio, y de ahí ya no nos movió nadie hasta que nos fuimos unas cuatro horas después. Da igual que amenazara lluvia y cayeran unas cuantas gotas, NADIE se levanta del sitio (más que nada porque era imposible conseguir otro). Así que toda la tarde/noche (teniendo en cuenta que nos fuimos a las 11, poca noche) en el mismo lado, el reciento de Hofbräu, donde cayeron 5 cervezas que nos dejaron una resaca considerable.

    Con resaca y todo (era fuertecita la cerveza-cabrona) hicimos la visita turística de la ciudad a la mañana siguiente; al acabar la visita, al hotel a reponer fuerzas con una siestita, y de vuelta al recinto de la Oktober (Tiergarten) donde pudimos comer degustando la primera maß. Costó menos encontrar sitio, pero costó. Luego, a medida que pasaba la tarde iba bajando el nivel del personal, ya que al día siguiente había que currar. Así que pudimos dar una vuelta por los recintos de varias marcas, para acabar la última parte del día en la de Paulaner, si mal no recuerdo, primero con americanos cincuentones que se caían de culo contra las jarras (que aguantan lo que les echen, las jarras digo; y los yankis también, pero como me iban a su edad….) y luego con algo de juventud bávara. Juventud que pese a su imagen de borrachuza no daban crédito a que lleváramos cinco masses entre pecho y espalda. Y eso que nos cerraron el chiringuito y nos privaron de tomar la Sexta, que era la buena, Salinas. Así que a eso de las 11, con todo cerrado, incluso sin poder comprarnos las jarras de recuerdo, nos tuvimos que volver al hotel. Porque al día siguiente seguíamos de viaje, y no era cuestión de irnos de discotecas.

    Fue gracioso en el metro, cuando a uno de nuestros múltiples gritos relacionados con Muchachada Nui (Nui!), una chica se emocionó y vino a saludarnos; hasta entre los erasmus de Alemania triunfa Muchachada Nuí, aunque sea a través de internet. Aunque su amigo el sevillano era mas de muchachada-pedo, porque nos llevaba una el chaval…. Por cierto, se habían pasado la parada de metro. En fin, que ahí acabó nuestra noche, y de momento el primer episodio (episodio ein) de la crónica.

    ¡Anímate! Escribe un comentario, no seas vago